Una mirada al activismo social-político


Introducción

Esta semana publiqué el siguiente twitter:


Y me preguntaron por qué decía esto. No respondí de inmediato porque sé que es un tema álgido y que si bien podría generar detractores, cosa que en realidad poco me  preocupa, lo que sí debía hacer, era por lo menos, dejar el tema claro y bien argumentado. No sin antes reconocer que no será algo objetivo pues yo misma he vivido en carne propia el significado de estas palabras.


El contexto nacional para la participación: el empleo, la educación y los medios de idiotización.

El enunciado va en el siguiente orden de ideas: estamos en un Estado capitalista, donde el colombiano, la colombiana promedio, no vive, sobrevive: todo es plata; la salud, la educación, la alimentación, los servicios, el transporte, todo depende de si puedes o no pagarlo. En pocas palabras la vida y la dignidad de las personas depende de que estas tengan dinero o no. Los derechos se convirtieron en servicios y todo está tan bien pensado que la gente está esclavizada en horarios laborales que aunque legalmente sean de 8 horas, se convierten en 13 o 14 o más.

Una persona promedio trabaja de siete de la mañana a seis de la tarde, se queda en el trancón una hora y a las ocho –hora promedio- está llegando a casa, cansada. Si es mujer, generalmente llegará a seguir una nueva jornada de trabajo que se extenderá hasta las once o doce de la noche, para madrugar al otro día a las cuatro de la mañana a dejar “todo” listo antes de salir.  Así transcurren los días de la mayoría de la población colombiana, eso si tienen suerte porque sino les toca salir “al rebusque” es decir a mirar cómo carajos lograrán hacerse a un dinero para poder comer algo ese día y llevarle a la familia.

Además la educación es un negocio, si bien ciertos niveles de analfabetismo son bajos, es decir, la gente puede estudiar básica y secundaria –no todos, muchos niños y niñas están desescolarizados, o mal escolarizados en escuelas que no cumplen con las condiciones de calidad por igual para todos los municipios- Cuando salen no hay posibilidad de continuar con una carrera universitaria, ya sea porque no fueron formados con las competencias suficientes para competir con otros –generalmente de los colegios privados-, o porque simplemente no alcanzan cupo en la lotería de miles de cifras que es el boleto de presentación a la universidad. Por lo tanto son absorbidos por el empleo informal en su mayoría, pues en este país la tercerización está cada vez más arraigada, más encarnizada devorando el talento y consumiéndose a la población en edad laboral.

Al final de todo eso ¿De dónde tiempo para participar en la política y de dónde formación política para comprender la política del país? Sobre todo cuando a la par, la gente llega  a sus casas y todo lo que quiere es descansar, prende el televisor y el país está vuelto un mierdero –como cosa rara- Ser colombiano es un problema que se puede aliviar si logramos –y desarrollamos una amplia capacidad para esto- entretenernos en otra cosa que no sea el dolor de nuestra guerra, de nuestros desaparecidos y asesinados, del hambre, la miseria, la casa que se nos va a caer, el conflicto en el barrio, el toque de queda, la balacera, que no hay con qué pagar el arriendo, que hay un adolescente embarazado/a en la familia, que una enfermedad grave avanza mientras se resuelve la tutela para que la EPS responda, y que… en fin.

Así las cosas, si la televisión pone una noticia diciéndonos que Piedad Córdoba es una apátrida todos corren a odiarla porque es mejor poner el sentimiento de nación en el odio a Piedad Córdoba, que darnos cuenta de la miseria en la que vivimos gracias a los gobernantes que se montan por los siglos de los siglos a sostener las riquezas de las 20 familias dueñas del país. Y si mejor aún, dicen que Chávez es el demonio, todos corren a odiar a Venezuela y a Chávez porque así descargan toda la furia y la impotencia que sienten por sus vidas miserables de cuenta de las políticas de su país. Si para completar el panorama, llega un tipo -en cuyo gobierno le quitaron entre otras cosas, la salud, la educación y los derechos laborales a la gente- con hablado de histeria llamando a la guerra y a acabar con bala a todo el que no le funcione al “país” -entiéndase país como las castas políticas y económicas a las cuales él pertenece-, a la gente le parece muy bien quizá porque en esas balas y en esa guerra se concentra la furia que siente por su propia situación y no parecen darse cuenta que los que mueren en esas guerras no son los hijos del histérico, ni de las veinte familias, sino los de los campesinos, indígenas, negros/as y la gente de a pie.

El sentimiento nacional se fortalece cuando hay un enemigo común porque cuando el estado falla y la nación no nos puede dar razones para estar orgullosos y orgullosas de ese invento de ser “colombianos” entonces nada mejor que un enemigo público. Bueno, hay que reconocer por qué entonces cuando alguien gana alguna medalla, todo el país quiere llorar de emoción porque al fin ser colombiano es otra cosa: es la oportunidad de ganarse un trofeo, es tener talento, es ser capaz, es avispado, es ser “decente”[1]
¡Ah, por dios, y cómo no aclarar que esta es una decencia cuyos parámetros dictan las élites criollas alimentadas el imperialismo!, una decencia que consiste en no ser subversivo… es decir, no escribir cosas malucas como estas que suenan a pesimismo, o decir otras como las que emite Piedad Córdoba o Iván Cepeda que sin duda indigestan porque ponen el dedo en la llaga. No decir, no chistar por nada y dedicarse a trabajar callado y sin quejarse y sobre todo, no intentar cambiar nada. Y si mejor aún nos hacemos ver como uno de los países más felices del mundo, ni se diga.

Tenemos entonces a un montón de gente sumida en la miseria, esclavizada, lejos de saber la realidad de las cosas que suceden en el país, lejos de saber que la están usando para que odie a los que debiera amar profundamente y además incapacitada para asumir un pensamiento crítico: un montón de gente educada por RCN y CARACOL –por mencionar algunos-.

Con estos factores que expuse: 1. La esclavización 2. La falta de educación superior y oportunidades para escalar económicamente y 3. La idiotización que hace la prensa ¿A qué horas va a participar la gente? ¿A qué horas se mete a hacer política y a cambiar las cosas?


Ser activista: los derechos humanos de los otros ¿Y los míos?

Del otro lado, me disculpan que no perdone espacio… del otro lado están los defensores de derechos humanos, los y las líderes de las comunidades, los y las estudiantes  -no todos, sino quienes asumen el papel con sensibilidad- y bueno, en fin, toda esa gente que cree que hay que construir un país diferente y que se mete con alma corazón y vida en este proyecto.

Estos en su mayoría están empobrecidos: los sueldos que paga el trabajo social son mínimos, a muchos se los reducen cuando las corporaciones se empiezan a quebrar, a otros les pagan poquito porque la agencia de cooperación internacional no está de acuerdo con pagar rublos para personal, y tantos otros están sin empleo porque la cooperación se fue del país a atender otros países más pobres –qué pena la grosería, pero digo yo: ¿es que creen que nos están haciendo un favor?, como si no supiéramos que son estos mismos países (nótese que dije países no las mismas organizaciones) los que nos saquean y han saqueado nuestras riquezas a lo largo de la historia.

Ah, pero es que al activista le pagan si tiene suerte de tener un sueldo, porque lo que más pasa es que ser activista significa estar en un cerro de reuniones, tener mucho trabajo acumulado, horarios de muchísimas horas al día y ni un peso. Puede pasar que ser activista implique trabajar un mes entero haciendo mil actividades, resolviéndole problemas a todo el mundo, estresarse terrible porque salió esta noticia y la derecha está planeando esto, porque van a matar a aquellos, porque a este no le cumplen con su derecho y hay que poner una tutela… Para ser activista hay que saber de política, hay que ser abogado así sea aprendido al paso, hay que ser periodista, hay que tener hígado de acero para cuando lo amenacen, para cuando se enfrente al dolor de la gente y se sienta impotente y para cuando se de cuenta que usted… usted, es un simple ser humano con límites aunque quiera resolver los problemas del país entero.

Dije que en un mes usted puede pasar por esto y por más, y luego, cuando llega el final del mes usted puede darse cuenta que no tiene con qué pagar el arriendo, los servicios, ni la alimentación, que tiene poco dinero y le toca escoger entre transportarse a más reuniones o comer algo.  A esto se suma que la lucha no da espera, que usted sabe que tiene que aprender esto y aquello para que no vuelva a pasar que no sabe y que no tiene cómo pagar para que le ayuden a esta persona o para que se resuelva este problema que es urgente. Entonces uno es defensor/a de derechos humanos y activista social, y cree en la justicia y en la dignidad y busca que la gente tenga un mejor vivir, pero uno mismo no tiene sus derechos asegurados y puede tener hambre, y puede quedarse en la calle, y puede estar enfermo. Defiende los derechos de todo el mundo y los de uno se van quedando para después.

Así las cosas va pasando la existencia, son los y las activistas quienes más se enferman  y si no se nos mueren asesinados o desaparecidos, se nos mueren porque les dio un infarto o cáncer, las enfermedades más comunes de los corazones sensibles y amantes de la libertad y creyentes en la dignidad.

Si es profesional y lo picó el mosquito de la lucha social, usted elegirá, si tiene suerte, entre entregar sus conocimientos y talento a una empresa privada que le permitirá tener una vida en estrato medio o incluso subir a medio alto pero lejos muchas veces de sus ideales políticos, o a una ONG que pide su ayuda y no tiene dinero pero que necesita trabajar ya y mucho. Si no tiene suerte, sobrevivirá de forma extraña porque al fin nadie sabe cómo hace para salirle al paso al hambre, a la falta de recursos y de apoyo.

Es a todo esto a lo que yo me refiero cuando hablo de exclusión: cuando usted tiene que elegir entre comerse un pan o gastar el pasaje para la reunión está siendo excluido/a. Cuando tiene que elegir entre irse a trabajar en uno de esos horarios de esclavo o andar sorteando las dificultades económicas para poder tener tiempo para sus “otras actividades”, o peor aún cuando trabaja mucho y no recibe sueldo, hay exclusión.  Acaso ¿Quiere decir que sólo los que tienen solucionado lo económico pueden participar? No se extrañe entonces por qué –entre muchas otras razones- son las castas económicas las que se sostienen en el poder.

Y si bien esto hace parte de un sistema por el que todos y todas trabajamos para contrarrestar… también me permito llamar la atención sobre las propuestas, ahora sí, miremos a ver si estas sirven:

Propuestas


Algunas veces he escuchado comentarios en planeación de eventos que dicen que la gente va a los encuentros sólo si hay refrigerio y que no hay que mal enseñar a la gente… yo respondo ¿No le parece muy triste que esto suceda? ¿Cree usted que alguien que tenga comida en abundancia y de buena calidad en su casa irá a una reunión por un pastel con jugo? Esto señala el hambre que sufre nuestra gente, en silencio porque es una vergüenza… porque se siguen pensando semejantes vejámenes sociales como problemas privados, que avergüenzan a las personas en lugar de avergonzar a los gobernantes.

-He escuchado que algunas personas y organizaciones que teniendo con qué, no le dan pasajes a la gente para que no se malacostumbre y porque uno va porque quiere, ¿le parece justo que una señora tenga que elegir entre los huevos pa’ la comida y el pasaje para ir a su reunión? ¿Por qué esto no es uno de los primeros temas en pensarse para la planeación de eventos? ¿Entonces el que no tenga pasaje no puede ir? Si hay con qué, lo primero es que la gente pueda ir, no  le de dolor darle $3200 pesos a una persona para que vaya a una reunión, no sea déspota porque usted recibe un poquito más y puede ir. Con hambre no se piensa, con hambre y en la calle hay rabia no ganas de trabajar, no seamos ilusos

-A algunas organizaciones: ¿Si le pueden pagar bien a la gente o incluso sólo pagarle por qué no lo hacen? ¿Por qué la negligencia abusando del que les trabaja gratis porque es incapaz de dejar sus ideales? ¿Dónde está la coherencia en la defensa de la dignidad y los derechos humanos? ¿Acaso el que les trabaja no es humano también? ¿No merece descansos, pago, momentos para sí mismo/a, y demás derechos laborales? ¿Se tiene que esclavizar porque esto tiene ideales? Sepan que con esto contribuyen también al desgaste y la desaparición de sus líderes. Hago mención especial de los y las estudiantes en la universidades, que encima de que tienen que escoger muchos entre una fotocopia o el pasaje para ir a la universidad, cuando llegan con buenas notas los ponen a trabajar gratis que para que aprendan ¡Abusivos! ¡Excluyentes! ¡Eso es quitarle la dignidad a la gente, es quitarle la posibilidad al estudiante de tener los frutos de su esfuerzo, es poner a tambalear más el sostenimiento de la gente en las universidades!

-Invirtamos en investigaciones que apunten a cómo generar estrategias de sostenimiento de quienes participan en nuestras organizaciones. Ejemplo, la investigación que hizo el grupo Cultura, Violencia y Territorio del Instituto de Estudios Regionales el cual integró al proyecto de investigación la posibilidad de generar ingresos para las participantes y de crear nuevas propuestas.

-Generemos redes de apoyo a las actividades económicas que tienen nuestros compañeros y compañeras apoyando la difusión de sus actividades y productos, ofreciéndolas entre organizaciones, fortaleciendo su capacidad de difusión en nuestras redes y páginas web, dándoles prioridad a la hora de consumir… es decir, que las organizaciones se den a conocer entre sí las actividades y productos que pueden ofrecer sus miembros para generar una red de intercambio comercial entre las organizaciones. Y si esto se puede hacer con organizaciones de otros países, mejor. 

-¡Hay que tener especial cuidado con la salud organizacional de nuestros espacios! 

-¡Hay que tener mucho cuidado con ser nosotros/as redes de solidaridad entre nos! Es decir, las organizaciones deberían fortalecer más los espacios de intercambio social, de compañerismo y amistad entre los/as integrantes no sólo porque esto genera sentido de pertenencia y motivación, sino porque permite hacer un trabajo más conjunto, más eficaz, más pertinente! ¡Pilas con la soledad! no hay nada más contradictorio que la soledad en medio de gente que trabaja por el bienestar de otros. Los procesos deben tener espacios para hablar también de lo que nos duele, lo que nos preocupa, lo que opinamos, lo que nos preguntamos y con lo que no estamos de acuerdo porque de ahí nace la política, de ahí se actualiza el pensamiento político y se actualizan los discursos y crece el pensamiento!

A mi misma me ha pasado todo esto que he comentado, a lo largo de mi vida como activista y cuando fui estudiante. Una vez, en un grupo de mujeres jóvenes donde hacíamos una intensa actividad para la ciudad y logramos una valiosa incidencia en la opinión pública alrededor de las problemáticas que tratábamos; nos reunimos para evaluar por qué el desgaste, por qué la desmotivación de todas, las que incluso salían en la TV y en la radio… y entonces una dijo: “yo salgo en la TV, en la radio, hago cosas muy importantes que llenan de alegría y satisfacción, sé que le aporto a la ciudad y a mucha gente, pero ahora que me veo tengo las medias rotas, y no tengo con qué comprarme unas nuevas”. Y otra dijo lo mismo y añadió: “y me van a echar de mi casa, me cortaron los servicios y no tengo qué comer… y sé que finalmente ante todo esto estoy sola, que si me muero mañana el sol seguirá saliendo y pronto me olvidarán y además sobre lo que hice seguirá creciendo lo contrario como la maleza. Por eso me voy, necesito tener con qué vivir”.

Yo quisiera decir lo mismo y más que decirlo aplicarlo, lo he dicho miles de veces cuando me he quedado en peores situaciones pero no puedo, es como intentar no respirar. Eso no quiere decir que vaya a acrecentar indiscriminadamente mi cuota de trabajo gratis cuyo cupo está colmado. El llamado al autocuidado y al cuidado entre nos, es que tengamos la capacidad de tener misericordia de nuestra propia humanidad, de cuidar nuestra salud y bienestar para poder resistir la lucha ardua que nos espera.



Finalmente, me pregunto a veces con todo este trabajo, si no estamos sosteniendo el poder de las castas al hacer el trabajo que el Estado no hace y atizar así el fuego que debiera levantarse para replantear cosas… para dejar en descubierto a carne limpia lo que no hacen nuestros gobiernos. Pero como sé de antemano que aunque esto sea cierto no vamos a dejar de hacer las cosas, entonces pongámosle más conciencia a este punto para que la gente se levante ¡Sí, no me da miedo llamar a la gente a que se levante y deje de estarse dejando mear la cabeza y agarre las riendas de la política del país!

Por ahora dejemos así.
Feliz tarde

Diana


[1] entiéndase bien que no estoy despotricando de esto, pues ¿acaso la gente no tiene derecho de sentirse feliz y orgullosa por los logros de sus compatriotas cuando hay tanta dificultad para salir adelante? Otro artículo tendría que estar dedicado a analizar las preguntas que pueden surgir en ese remolino en el que no me detendré ahora.

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Diana Duque Muñoz

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• 2005. Artículo (crónica) Nuestro Símbolo ¿Lo hemos perdido?, Periódico El Colombiano, Suplemento literario Generación, Noviembre de 2005

• 2007. Libro. Bajo el Concreto: Memoria de Belén Rincón, Alcaldía de Medellín, Comfenalco Antioquia.

• 2007. Artículo. Alma Mater, periódico El Colombiano, suplemento literario Generación.

• 2007. Cuento. Rosas de Ceniza, memorias del Taller Literario Desearte. Patrocinado por la Alcaldía de Medellín y la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra.

• 2009. Cuento, Rosas de Ceniza, memorias del Taller de Creación Literaria de la Universidad de Antioquia, libro publicado por la Editorial de la U de A, y la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa.

• 2010. Libro. Nivel de Participación en Espacios Extracurriculares de la Universidad de Antioquia, publicado por la Editorial Universidad de Antioquia, es el resultado de una Investigación hecha durante el año 2009 por el grupo de investigación Observatorio de Participación.

• 2010. Artículo. Escritura Antropológica: el reto de escribir la otredad Memorias del Simposio Escribir al otro: Alteridad, literatura y antropología en América Latina, 13 Congreso de Antropología, Universidad de los Andes, Bogotá, 2009 (en proceso de edición)

• 2011, libro, La Comuna 8 Villa Hermosa de Medellín: Pasado, Memoria y Relatos, Instituto de Estudios Regionales Universidad de Antioquia, Alcaldía de Medellín presupuesto participativo, ISBN 978-958-8749-07-5

Página web, directora: Estudios de Género en América Latina. www.antropologiadegenero.com

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