Introducción
Publicado por
Diana Duque Muñoz
viernes, 7 de septiembre de 2012
Decidí empezar este proyecto con la idea de escribir una columna sobre política porque me gusta emitir opiniones que nadie me ha pedido y lanzarlas por ahí, al mar de la internet, sin más ambición que no dejarlas guardadas en mi computador. El no querer tal cosa,tiene que ver con una reflexión que hacía Marga López, una poeta antioqueña, cuando decía que la palabra toma vida cuando alguien más la lee. Así las cosas, ya no quisiera seguir guardándola y quemándola de vez cuando en las hogueras de inquisición que suelo hacer cada cierto tiempo.
Antes solía escribir para las amigas más íntimas y ellas fueron disminuyendo con el paso de los años y mis desencantos con la vida los cuales me merecieron varios momentos de ermitaña que mataron cualquier correspondencia, también es eso a lo que otros se refieren cuando mencionan el hecho de volverse adulto. Hasta hace poco había decidido intercambiar correspondencia con un ser a quién admiro mucho, atrevida yo, porque no es mi amiga ni me conoce, pero mis correos se quedaron perdidos en la cola de envíos y en una bandeja de entrada donde entran miles de mensajes todos los días, sin respuesta. Tal vez sólo porque ya no tengo a quién dirigir mis cartas en especial y me apremia la necesidad de escribir, las lanzo por ahí, como si divagara en una chalupa en medio del mar y lanzara cartas en botellas sin pensar demasiado a qué manos pudieran llegar.
He de confesar que mientras escribo esto, interrumpido varias veces, ni siquiera estoy segura de continuar con dicho proyecto, es posible que en cualquier momento me canse de él, me parezca escandaloso andarme publicando por ahí, como si nada, y decida incinerarlo en la opción eliminar este blog.
Mientras eso no suceda, creo que escribiré en este blog, ciertas opiniones y preguntas que se me van ocurriendo y como ya ha podido notar usted, destinatario desconocido, a pesar de que soy antropóloga y me gustan la política y las comunicaciones, también tengo un tremendo vicio: la literatura. De manera que si espera usted encontrar aquí ese tipo de textos estrictos, puros y con deseos de objetividad le recomiendo llevar su puntero a la esquina superior derecha de la pantalla y oprimir el botoncito rojo de la x.
Una vez escrito esto que yo considero una introducción, he finalizado la primera nota.
Diana.
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